Reseña: Mero Cristianismo de C.S Lewis

C-S Lewis, Mero Cristianismo C.S Lewis

Mero Cristianismo es el primer libro del ilustre C.S Lewis que leo. Conocido por su escritura y su filosofía cristiana, Lewis es considerado hoy uno de los mejores autores de su época y toda la historia.

Este libro, tiene la peculiaridad de que fue emitido primero en 3 partes separadas por radio y posteriormente en impreso. Luego entonces, se condensó en este libro con agregados de valor. Como ya es costumbre en las reseñas y críticas a libros que hago, abordaré cada capítulo (libro en este caso) de manera explicita para así compartir con el lector lo que me ha impactado.

Prólogo de C.S Lewis

No suelo escribir del prólogo, no obstante es el mismo Lewis que lo escribe y ya en él, encuentro algo fascinante. C.S Lewis indica que no tiene interés teológico en debates cristianos. Su intención es apologética frente a los no cristianos.

Este libro trata de exponer la esencia del cristianismo en general, no una denominación. En él, trata de explicar cuales son las creencias fundamentales que siempre han sido parte del cristianismo. Otro factor sumamente relevante es que el autor define el termino de cristianos como el original en la iglesia de Antioquía: Fueron llamados cristianos aquellos que creían en Jesús y practicaban sus enseñanzas al apegarse a las enseñanzas de los apóstoles.

Libro 1: Verdad y falsedad como claves para entender el universo

La Ley de la naturaleza Humana

Para iniciar este compendio, C.S Lewis nos habla sobre la ley de la naturaleza humana. Esta es, en esencia esa voz interna que nos dice como "deberíamos" hacer las cosas. Atención a la palabra "deberíamos" porque es un factor sumamente importante en esta tesis.

Como eje central, nos muestra que lo que hoy reconocemos como leyes de la naturaleza no inventan nada, si no más bien que explican-describen lo que yace observado. Por ejemplo la gravedad, no empezó a existir luego de definirse y tampoco dejaría de existir si no se hubiese definido.

Además, ilustra que nada de lo creado tiene opción de desobedecer las leyes naturales. En complemento, ilustra que el ser humano tiene una especie de "ley adicional", la cual no la tiene ningún otro elemento creado y a su vez, tiene la oportunidad de desobedecerla. Esta es, la ley de la naturaleza humana.

Importante comentar que toda ley, es impuesta por un órgano rector. Entonces, alguna fuerza externa al sistema debió diseñar tanto las leyes de la naturaleza, como las leyes de la naturaleza humana. El argumento de que existe esta ley común de la naturaleza humana es que hay una especie de común acuerdo entre lo que es bueno y malo en las sociedades. Sí, hay diferencias pero, en aspectos generales, las civilizaciones han creído lo mismo internamente en cuanto la moralidad.

Los dos puntos fundamentales de esta tesis son:

  • El hombre cree que debería comportarse de una manera
  • El hombre no suele comportarse como cree que debería

Algunas objeciones

El instinto gregario o instinto de la manada es lo que da origen a esa ley humana, pero Lewis contra argumenta a que, aunque en algunos aspectos fuese cierto, la pregunta sigue siendo la misma ¿Qué impulso a la manada a elegir esa definición de bueno? Si no algo que desde adentro ya les regía.

El otro argumento fuerte en este sentido es, que, cuando uno compara dos normas morales positivas, para ver cual es mejor, lo que utilizamos como referencia o norma para elegir debe ser en esencia, de una moralidad más elevada a los elementos que se están midiendo. Es entonces a esa norma, más que a las articulaciones morales a la que C.S Lewis se refiere como Ley Moral.

La realidad de la Ley

De este acápite, se rescata la idea de que, las leyes de la naturaleza describen lo que siempre pasa, no que son "ordenes". Mientras, que las leyes de la moral si son ordenes dictadas, ordenes que pueden ser desobedecidas.

Intentar explicar el porque deberíamos ser buenos, y cuidar de la naturaleza, la sociedad y cualquier otra vida, no podría solo explicarse con "sentido común" como respuesta.

Lo que yace detrás de la Ley

Lewis clasifica las personas en dos clases en cuanto a como responden a la pregunta existencial de la creación. Están los que creen en una especie de accidente y azar, los cuales serían deterministas y materialistas en lo absoluto. Por otro lado, los de visión religiosa (se apeguen a una religión o no) pues creen que un tipo de inteligencia superior que diseño o provocó la vida.

Aquí, se marca bastante la idea de que, el factor causante no puede permanecer dentro de la causa. No puede ser contenido dentro del elemento creado. Tampoco pudiese ser completamente representado por un elemento creado.

Otro de los aspectos sutilmente inducidos en este acápite es que, algunos piensan en un Dios ausente de su creación. Un ser inteligente que creo la materia y simplemente la dejó desarrollarse sin propósito u objetivo alguno. Entonces, C.S Lewis concluye diciendo que no sería nada inteligente invertir esfuerzos en cosas sin propósito.

Tenemos un motivo para estar inquietos

De manera magnifica, Lewis concluye atando cada idea de los acápites anteriores con un modelo básico de predicación del evangelio. Primero nos enseño que existe una norma, luego nos muestra que fallamos a esa norma. Que no actuamos como "deberíamos" y por lo tanto, necesitamos ayuda que solo proviene de una fuente. Lo que está detrás de la ley.

Libro 2: Lo que creen los cristianos

Las concepciones rivales de Dios

Lewis, inicia este libro arriesgándose al límite "todas las religiones tienen por lo menos un ápice de verdad", cualquier cristiano se escandalizaría pero, rápidamente concluye diciendo "lógicamente, donde difiere del cristianismo, sabemos que están equivocadas y el cristianismo tiene razón".

Aquí resalta ideas rivales como el panteísmo, el cual es creer que todo es Dios y todos somos Dios, por lo que no hay cosas malas o buenas en si mismas, solo eventos. También, trae la dura pregunta ¿Si Dios es bueno y perfecto, porque creo un mundo que puede ser todo lo contrario?. A esto, responde con la ley de la naturaleza humana preguntando retóricamente que ¿Si soy parte de ese mundo retorcido, bajo que estándar estoy midiendo la bondad de Dios? Concluyendo a partir de allí, que sería un sin sentido concebir un mundo sin Dios como estándar y dador de significado.

La invasión

Dándonos un trago amargo, Lewis nos grita "no pidamos una religión simple". Nada en la vida lo es. Hasta la mesa sobre la que escribo, no lo es. Se ve simple, pero está compuesta por átomos que no cesan de moverse a pesar de que no lo percibo. Hay fuerzas internas que hace que se mantengan unidos, miles de organismos vivos que componen la madera y ni hablar de otras subpartículas. La religión simplemente es difícil, así mismo como el universo es complejo, el creador debe ser más complejo aún.

No quiere con esto decir que Dios creo la religión, simplemente manifestó un poco de su gloria y a partir de allí desarrollamos un sin fin de dogmas. Entender la complejidad de la vida, lo lleva a presentar la complejidad del pecado. Esta, amerita una solución radical que es igual de compleja, por lo tanto no podemos explicarla del todo.

Algo que desmonta también es la idea de que Dios tiene un "némesis" contra el que lucha. Simplemente no tiene rival alguno. Esa eterna danza del bien y el mal C.S Lewis la describe como irónica, pues, sin el bien, no existiría el mal, puesto a que necesita existir un punto de referencia o status quo. En sus palabras dice "la maldad, cuando se le examina, resulta ser la persecución de algún bien pero de una manera equivocada".

La chocante alternativa

Me encanta la definición de libre albedrío que da Lewis. Es simple, directa y entendible. El libre albedrío "es la posibilidad de errar o acertar" al estándar divino. Y así nos creo Dios, con esa posibilidad. Aquí, el autor nos lleva al Génesis y explica el pecado original. Desde su perspectiva, el pecado original es el tratar de buscar ser igual a Dios, ser el estándar, la fuente. Hoy, sigue siendo la triste realidad que albergamos, buscar la felicidad en cosas ajenas de Dios.

Introduciendo el protagonista del cristianismo, Jesús, C.S Lewis critica a aquellos que lo quieren aceptar solo como un "estándar moral". Esto sin comprender del todo la implicación de sus palabras. Para él, creer que Jesús solo tenía razón en cuanto a la conducta moral es contraproducente y absurdo. O todo era cierto, o era un lunático.

El perfecto penitente

O Jesús es quien dijo ser, o estaba loco. Esta es la cuestión que introduce Lewis en este acápite. Aquí todo gira en torno a la acción redentora de Dios a través de Jesús. C.S Lewis , trata de ilustrar lo difícil que es comprender del todo la cuestión salvífica y resume que todo intento de ilustrarlo, es meramente representativo y no contiene toda su plenitud. No por esto se debe descartar, pero sí comprender que es insuficiente.

La conclusión práctica

Todo lo que creemos, lo hacemos por confianza en la autoridad de quien lo cuenta. Sería insensato pensar que las cosas tienen valor por si mismas y no por quien las estableció en primer orden. Las cosas no se pueden probar con evidencia y mucho menos en cuestión de historicidad. En este capítulo, C.S Lewis está muy en tono con Martín Lutero en cuanto a que la salvación se nos es dada, y no hay nada que podamos hacer para ganarla. No obstante, C.S Lewis incluye que, si bien no la ganamos es nuestra responsabilidad preservarla así mismo como la vida misma que tenemos, se nos dio sin ganarla y sin pedirla. Pero debemos cuidarla.

Libro 3: El comportamiento cristiano

Las tres partes de la moral

Para C.S la moral tiene tres partes o dimensiones. Estas las define en base a las relaciones del ser humano y como interactúa con su entorno.

  1. La dimensión externa: Se refiere a como interactúa el hombre con las demás personas que lo rodean.
  2. La dimensión interna: Como se organiza y armoniza el ser humano en su interior, como maneja el yo.
  3. Transcendente: Se refiere al propósito y la razón del ser del hombre.

Además, hace una alusión muy interesante sobre la importancia y primacía del hombre frente al estado. Los estados, son temporalmente finitos, mientras que el hombre, desde una perspectiva cristiana, es eterno. Por lo tanto, el hombre es más importante, aunque el estado idealmente vela por el interés de un conjunto de hombres, sigue en una escala menor pues, vela por ellos en un tiempo finito.

Las virtudes cardinales

Las virtudes cardinales son aquellas virtudes morales y de carácter que son reconocidas por todas las personas civilizadas (o casi todas en mi parecer, no me gusta usar absolutos). Estas son:

  1. Prudencia: Pensar en lo que se hace o se hará de tal modo que se considere la acción y los efectos con sus involucrados.
  2. Templanza: Es saber evitar los excesos, tener un equilibrio entre lo que se desea y se "consume".
  3. Justicia: Imparcialidad, honestidad, flexibilidad, y sinceridad en todos los aspectos de la vida.
  4. Fortaleza: Es la capacidad de soportar las vicisitudes y mantener el carácter.

Para Lewis, estas virtudes van entrelazadas entre sí, y la efectividad de una depende de la otra. Además, puntualizar que la virtud no se construye necesariamente con acciones específicas, aunque estas permiten demostrarla. Es una cualidad del carácter y las decisiones tomadas en repetición.

Moral social

La moral social para C.S Lewis, no es una introducción del cristianismo a la sociedad. Puesto que sus postulados yacen del sentido común y además, desde el antiguo testamento también. El autor la asocia directamente con la regla de oro. Esta toma el protagonismo de este acápite:

Trata a los demás como quieres que te traten a ti

La moral y el psicoanálisis

Trayendo rápidamente a Sigmund Freud como exponente del psicoanálisis, Lewis reflexiona sobre el modelaje de la conducta del hombre desde la psicología. Si bien, se puede cambiar lo que una persona piensa o interpreta sobre un suceso, no se puede determinar como reaccionará ante él una vez cambie de paradigma. Dicho esto, Lewis entiende que no se puede modular el comportamiento moral del todo.

Más adelante, culmina con una frase teológica impresionante la cual citaré tal cual:

Comprendemos el sueño cuando estamos despiertos, no mientras dormimos.

Si bien el contexto le da un doble sentido, me aferro a la teología detrás de esta frase. Cuando estábamos "muertos" en nuestros delitos y pecados, dice el apóstol Pablo, nada nos preocupaba de las acciones inmorales que cometíamos. Pero ahora, ahora que estamos vivos por la fe en Jesucristo, nos avergüenzan esas obras. ¿Porqué? Aquí, cobra vida la frase de C.S Lewis "Comprendemos el sueño cuando estamos despiertos, no mientras dormimos.". Es cuando venimos a la luz que entendemos la oscuridad en la que vivíamos.

Moral sexual

El sexo no es malo, es la premisa y la conclusión de C.S Lewis en este acápite. Lo que está mal es el desenfreno que puede este tener, al ser el centro de nuestras vidas, el objetivo de nuestros días. Aquí, el autor crítica el punto donde había llegado el deseo sexual. Aludía a revistas y temas similares… la verdad que hoy el tren va mucho más lejos que para aquel entonces.

Los cristianos, valoran la sexualidad en su dimensión biológica natural es decir, procreación y placer. Pero, más allá de esto condena toda desviación o alteración en su perspectiva. Indica que el hablar de sexo no es un tabú porque se considere malo, si no que se volvió malo y luego llegó el tabú.

Aquí hay una frase que trilla bastante:

Un hipócrita frío y autocomplaciente que acude regularmente a la iglesia, puede estar mucho más cerca del infierno que una prostituta.

El matrimonio cristiano

Aplacando los elementos negativos hablados la moralidad sexual, Lewis habla de lo sacro y eterno del matrimonio. También critica el hecho de la simplificación del matrimonio al acto sexual como si eso lo fuese todo. Adicional, indica que es un engaño pretender estar casados por el mero hecho del enamoramiento. Pues este sentimiento no suele ser de largo espectro temporal.

Otro de los elementos a destacar aquí, es el hecho de que la sociedad (tanto en ese entonces como ahora) pretende hacernos creer que nuestras ideas no son originales, que son anticuadas y somos influenciados por elementos externos. C.S Lewis, puntualiza que nadie por si solo codifica lenguaje e intereses. Es necesario un estimulo externo para aprender y desarrollarse.

El perdón

Para Lewis, es una de las virtudes más difíciles de la conducta cristiana. Dios nos dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, esto incluye enemigos y personas no gratas. Allí, se pone amarga la piña.

Aquí el autor nos indica la realidad, perdonar no es tan fácil. A menos no cuando te toca hacerlo con cosas graves. C.S Lewis recomienda practicar la virtud al perdonar de manera frecuente cosas "pequeñas". En su disertación, indica que amar a tu enemigo como a ti mismo no quiere decir que te agrade o que estés de acuerdo con él. Después de todo, sigue siendo tu enemigo.

A diferencia de Jesús, que con su perdón nos da la oportunidad de restaurar la relación, Lewis no llega hasta esos extremos.

El gran pecado

Como elemento central de todo pecado, C.S Lewis enmarca el orgullo. Indica que es un pecado del que todos somos culpables y que de una manera u otra provoca el error en nosotros. Desde Adán y Eva al definir sus propios términos, hasta el peor dictador del día de hoy tratando de subyugar a su propia gente.

Entiendo que, es el orgullo lo que provoca que desplacemos nuestra mirada de Cristo, quitando a Dios del centro de mando. Esto hace que, cuando ya no sigamos los estándares de Cristo, dejemos de ver las cosas como el lo ve. El orgullo, es tan sutil y destructivo pues este nunca se muestra solo o en si mismo. Se disfraza detrás de intenciones y creencias llegando incluso a participar en la vida religiosa.

Caridad

Es una de las virtudes teologales. Aquellas que, según Lewis diferencian al cristianismo de cualquier otra religión. Para el, la caridad y el perdón son una sola virtud. Entiende que el perdón es una caridad en todo el sentido de la palabra pues, es algo que se da porque el otro lo necesita, no si lo merece o nos gusta.

La caridad es el amar al prójimo tal como uno se ama a si mismo. Buscando lo mejor para el yo, así debemos actuar conforme a los demás. Cito la siguiente porción que me encantó, esta hace referencia a la importancia de nuestras acciones diarias:

El mal y el bien aumentan los dos a un interés compuesto. Por eso, las pequeñas decisiones que vosotros y yo hacemos todos los días son de una importancia infinita.

Esperanza

Esta es otra de las virtudes teologales. C.S Lewis enfatiza que la esperanza no es un "escape a la realidad" al pensar en la eternidad. Más bien un motor motivacional que nos impulsa a hacer el bien. Más que ha ser optimistas, a brindar optimismo a los demás.

Aquí, se nos presenta que se puede ver la vida desde tres perspectivas en cuanto a "conservar el primer amor" por las cosas.

  1. La manera necia es aquella que dice que las cosas simplemente no son placenteras por mucho tiempo y por eso debe ir probando cosas distintas para mantener la emoción.
  2. La segunda, es la manera práctica, en esta entiende que todas las fases son pasajeras y por ello cree que debe conformarse al estado de sus emociones o la situación actual.
  3. El cristiano vive la experiencia real y comprende que todo deseo de "insatisfacción" existe porque también hay una manera de saciar ese anhelo de modo que alabe a Dios.

Bajo la idea de que este mundo es una sombra de lo que ha de venir, Lewis indica que debemos agradecer lo que se tiene y se disfruta ahora pero sin convertirlo o creerlo como el fin o propósito de la vida misma.

Fe

La fe, más allá de creer en algo, para los cristianos es una virtud. Esta implica mantener y aferrarse a lo que se cree por cuanto esto define nuestro carácter. Aquí C.S Lewis brilla con ciertos comentarios en varios puntos de la fe.

Entre ellos tenemos que, la mayoría de cristianos que abandonan su fe, no lo hacen porque dejen de creer que el evangelio es verdad, si no porque permitieron que su práctica se apagara y esto terminó alejándolos. Otro bastante interesante es entender que todo lo que tenemos le pertenece a Dios, por lo tanto debemos darlo en gratitud y adoración como ofrenda a él. La vida cristiana no se trata de un examen que Dios calificará<indica Lewis>.

Para él, toda verdadera devoción cristiana empieza cuando el ser humano comprende que la vida de fe no se trata de un examen en el que seré juzgado y también que nada de lo que haga sorprenderá a Dios.

Libro 4: Más allá de la personalidad

Hacer y Engendrar

Lewis empieza este último libro haciendo una clara distinción entre el cristianismo y otras religiones. Dentro de sus acotaciones encontramos que el cristianismo es la única religión que presenta a un Dios personal y a su vez resuelve o intenta resolver el "cómo" de la siguiente vida.

Una vez en este campo teológico, C.S explica que también hay una marcada diferencia entre hacer y engendrar. Esto, porque somos hechos hijos de Dios más no engendrados, como lo es Cristo.

  • Hacer: Fabricar o crear algo a partir de otra sustancia o naturaleza distinta a la propia del creador.
  • Engendrar: Crear algo a partir de la misma sustancia y naturaleza de quien crea.

Un ejemplo práctico es que una pareja puede crear una estatua o un cuadro de si mismos. Este cuadro los representa, o incluso si no fuese de si mismo, el cuadro representaría al menos una parte de su visión del mundo y de su arte. Esta misma pareja puede engendrar un hijo, este sí que es su propia naturaleza y aunque en el futuro no actúe nada parecido a sus padres, representará en esencia, apellido y ADN a sus padres.

Así, concluye C.S Lewis explicando que Dios nos creó y a Jesús lo engendró. Dios es padre creador, pero solo pasa a ser nuestro Padre como quien engendra tras la conversión, pues Cristo yace en nosotros.

Dios Tripersonal

Reforzando la idea de un Dios personal, C.S Lewis se va a lo profundo de la trinidad para explicarlo. Explicando primero las distinciones entre las dimensiones de la realidad. Primera dimensión, una línea. Segunda dimensión varias líneas de una dimensión formando una figura. Tercera dimensión, varias figuras de dos dimensiones unidas formando otra nueva como un cubo. Cada dimensión más elevada no "elimina" las anteriores, si no que con estas complementan la nueva.

Del mismo modo, Dios es tres personas en una, no dejan de ser tres personas en la práctica independientes, pero relacionadas. Concluyendo, indica que el cristianismo no es sencillo e intentar reducirlo o simplificarlo simplemente no es concebible porque ya no sería cristianismo. No es teoría, es un hecho.

El tiempo y más allá del tiempo

Este capítulo se centra en explicar la atemporalidad de Dios. Esto quiere decir que el no está sujeto al tiempo, por lo tanto no existe un "cuando" para él, pues todo lo observa como un ahora. Esto resuelve dudas sobre como su trinidad actúa a la vez en todas partes con todo el mundo a la vez.

Lewis pide ver el tiempo como una línea recta, donde solo hay una dirección y con cada avance desaparece el pasado. Esa línea, está dibujada en un papel, ese papel vendría siendo Dios. Toda la línea está contenida en él.

En el mismo hilo conductivo, desarrolla una afirmación bastante poderosa y hermosa sobre Dios y su relación con la nosotros. Con Dios, no estás tú y todos los demás, si no que, al ser atemporal, existes tú como un único ser delante de Él. Por lo tanto, cuando Jesús muere, no solo está muriendo por todo el mundo, si no que exclusivamente te tenía a ti en mente.

La buena infección

Trayendo la trinidad nuevamente a colación, C.S Lewis nos habla de los resultados directos de estrechar nuestra relación con Dios a través del sacrificio genuino de Jesús y la permanente mediación del Espíritu Santo. La eternidad es uno de esos resultados. La bondad otro y así cada atributo.

En este capítulo el autor llama a buscar las cosas que solo en nuestro Dios trino puede ser hallado. En esa misma línea explica el verdadero objetivo del cristiano, esto es "ser un pequeño Cristo".

Soldados de Juguete

Dios nos hizo así, para ser como Cristo. Él mismo nos infunde vida con su aliento y nos hace engendrados con su sacrifico a través de Cristo. Es su vida infundida en nosotros. En anteriores capítulos, hacía énfasis en la diferencia entre ser creado y ser engendrado, aquí nos dice que lo que acontece dentro nuestros es Cristo entrando en nosotros y como el es engendrado, nosotros igual por adopción.

Dos notas

Una breve apología a la pregunta ¿Por qué no simplemente nos "engendró" en vez de crearnos para luego engendrarnos? C.S Lewis responde con dos puntos

  1. Fuésemos como máquinas autómatas que no conociésemos nada más que una idea abstracta de amor, abstracta porque carece de sentido por cuanto nada más que ella hay. No fue elegida ni comprendida si no impuesta.
  2. No existiera diversidad alguna entre individuos. En la visión actual, somos partes del mismo cuerpo, pero no todos la misma parte. En la versión idílica que presenta la pregunta, todos seríamos lo mismo, por lo tanto no fuesen "varios hijos" si no un hijo en sentido práctico.

Finjamos

"Sed imitadores de mi como yo de Cristo" o "Sean como yo, manso y humilde de corazón" cobran vida en este capítulo. Lewis nos hace entender que el cristiano debe en cierto sentido "fingir" el ser santo o ser como Cristo hasta lograrlo. De manera práctica es como una proyección o una imitación hasta que se convierte en una realidad real.

Un ejemplo que trae C.S es la siguiente ilustración: Una madre, le enseña a hablar a su hijo hablándole como si este le entendiese. De manera inconsciente, está fingiendo que su hijo le entiende hasta que este eventualmente si termina haciéndolo. Del mismo modo, debemos fingir parecernos a Cristo.

¿Es el cristianismo fácil o difícil?

Es tanto fácil y difícil ilustra C.S Lewis. Fácil en tanto es Dios en su trinidad que hace la mayor parte del trabajo y difícil en cuanto a que es una renuncia total al yo. Es ceder el control y la propia personalidad construida para ser reconstruida por completo en una nueva: La imagen de Cristo.

Recordemos que el Mero Cristianismo es ser imitadores de Cristo, es ser pequeños Cristos. Esto solo es posible si menguamos y él crece dentro nuestro. Esto nos hace más auténticos, pues dándole el diseño al diseñador retorna el valor original sin todas las modificaciones del pecado.

Calculando el precio

Dios quiere que seamos santos, así como ÉL lo es. No lo dice porque sea imposible, si no porque por medio de su hijo alcanzaremos esa perfección. Quizá no en esta vida, pero si que es la ruta de transformación que en esta vida tendremos por medio de él.

Dicha perfección no es un camino solitario a través de métodos "carnales", si no más bien un viaje totalmente acompañado por Jesús, en Jesús. Es Cristo en nosotros, nosotros muriendo y menguando cada día mientras él edifica un nuevo ser en nosotros, un ser parecido a él, él mismo. Eso es el cristianismo, imitar a Cristo, ser como él, él en nosotros.

Buenas personas u hombres nuevos

Dios no quiere hacer de nosotros una buena persona, el quiere hacer de nosotros una nueva persona. Una totalmente diferente, radicalmente transformada o más bien, edificada desde cero. En este capítulo Lewis nos recuerda que el mundo suele tener "la vara de medir" del cristianismo. Entienden que por ser cristianos debemos ser las mejores personas. Lo que omiten, según C.S Lewis son los siguientes aspectos:

  1. No existen solo dos categorías. No es tan sencillo como "cristianos y no cristianos". Pues, hay muchas personas que dicen ser y no son. Otros que no dicen ser pero en la práctica lo son. Algunos genuinamente confundidos y otros en transición. Por lo tanto etiquetar una persona como ese cristiano 1″% renacido por mucho más complicado.
  2. El estándar de bondad y transformación de la persona es individual. El parámetro no es "ser mejor que fulano" si no más bien ser mejor que yo mismo ayer.

En dicho capítulo, resalté la siguiente frase textual del autor:

A Dios no le cuesta nada <por lo que sabemos> crear cosas buenas. Pero convertir voluntades rebeldes le costó la crucifixión.

Nótese que Dios nos creo con cierta facilidad, autonomía y sin preguntarnos. No obstante, el hacernos hijos engendrados le costó la vida a su hijo único engendrado.

Aquí C.S Lewis subraya que el objetivo del cristianismo no es el mejoramiento del hombre como persona, si no su redención, y es esta la que provoca el mejoramiento como un efecto directo.

Los hombres nuevos

En este último capítulo, el autor vuelve sobre cada una de las últimas ideas relatadas. Cristo es una buena infección, una que nos transforma no en mejores personas. Si no en nuevas personas. Ese resultado, es lo que el considera como la evolución del hombre, la vuelta a su estado de plenitud con el Padre. Cristo es el ejemplo, el prototipo de esta nueva humanidad.

Aquí, trae varias ilustraciones bastante buenas siempre con un matiz de humildad comprendiendo que no son lo suficiente como para abarcar el todo de lo que intenta ejemplificar. Una es el hecho de que, la evolución del hombre ocurre por manos externas, así como un bebe que sale del vientre. Este, estaba seguro dentro, pero de quedarse allí muere, entonces viene el doctor (manos externas) quien lo saca de su zona de confort y lo empuja a una nueva realidad.

Lo otro, es entender que nuestra identidad está en Cristo. Suena sencillo, pero la verdad es que, todo lo que tenemos es un regalo de Dios y si no lo ponemos a su disposición simplemente no sabremos la totalidad de sus características. Allí, entra nuestro ser. Plagado de información del mundo, de experiencias pecaminosas voluntarias o no. Experiencias que distorsionan la percepción que tenemos de nuestra identidad. Entonces, si ponemos todo en sus manos el nos enseñará el verdadero sentido. De allí "el que quiera ganar su vida, deberá perderla". La perdemos en ÉL para ser recuperada en mejores condiciones que como la entregamos.

Cierra de manera magnifica y cito:

Buscaos a vosotros mismos y encontrareis odio, soledad, desesperación, furia y decadencia. Buscad a Cristo y le encontraran. Y con Él todo lo demás.

Con todo lo demás se refiere a nosotros mismos, nada más y nada menos. Mero Cristianismo, de C.S Lewis.

A priest holding a Bible by a sunlit window, symbolizing faith and spirituality. Cristianismo

Enlaces de interés

Fuente principal

Lewis, C. S. (1944). Mero cristianismo.

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