¿Puede algo separarme de Dios?

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Si eres cristiano, seguramente te has hecho la pregunta ¿Puede algo separarme de Dios?. Y la verdad es es aterrador enfrentarse a la real posibilidad de estar separado del creador del universo. Seamos honestos, es una duda de carácter humano que no viene solo de un "cristiano inmaduro" o neófito, si no de cualquiera dependiendo la circunstancia por la que esté atravesando.

En la biblia, nos encontramos con el mismísimo rey David, quien en Salmos 22:1 clamando por la presencia de Dios, pues se sentía abandonado. Probablemente estaba viviendo un momento angustiante. Estas mismas palabras de David, son citadas por Jesús nada más y nada menos que en la crucifixión (momento de extrema angustia) en Mateo 27:46

"¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?

Entonces pues, dos sumos exponentes de la fe cristiana, se sentían abandonados por Dios. David, el ungido con el corazón sensible y conforme a Dios. Y Jesús, Dios encarnado, el hijo de Dios. ¿Estaban ellos mintiendo? ¿Fueron cegados por sus sentimientos?… lo dije antes y ahora otra vez: Estar separados de Dios es una posibilidad real ¿O no?.

Teoría ecuménica

Como antecedentes teóricos para responder a la pregunta, es necesario plantearse algunos elementos que trascienden nuestra persona. En vista de que el objeto central es Dios y no nosotros, debemos entonces evaluar el atributo divino que fundamenta la respuesta a la duda.

Omnipresencia de Dios

En otras ocasiones hemos escrito sobre la omnipresencia de Dios, pero no dando por sentado el lector conoce el término la definimos como: Atributo exclusivo de Dios que implica que Él está presente en todas partes, no como un ente físico, pero si espiritual. Parece sencillo de entender, pero también genera dudas y suspicacias, debido a que abre la puerta a debates tales como ¿Cómo puede Dios estar en todos los lugares y a la vez permitir el mal?. Como el interés no es profundizar en el atributo, nos quedamos con la idea central, Dios está en todo lugar. Técnicamente no existe dimensión física, espiritual o cuántica en donde la gloria de Dios no esté presente.

Se pudiese cerrar la pregunta existencial de si algo nos separa de Dios con el atributo de la omnipresencia como respuesta. Pero si somos intelectualmente honestos, esto no resuelve el sentimiento angustiante de sentir ese abandono paternal divino. Ya vimos como lo sintieron David y Jesús.

Indivisibilidad de Dios

Entendiendo Dios es omnipresente, también debemos comprender que es un ser indivisible. Él no está en todas partes porque "hay un poco de si" en cada lugar. Si no que, en todo lugar está su plenitud. En Deuteronomio 6:4 tenemos "Escucha, Israel: el SEÑOR nuestro Dios, el SEÑOR uno es". Así, ya tenemos una clara fundamentación ecuménica.

Amor preminente

Tomando nuevamente referentes del antiguo testamento, encontramos en el mismo David sufrido diciendo fuertes verdades espirituales. En el Salmos 139:8 inicia el poema entendiendo que no hay lugar físico que se escape del Espíritu de Dios.

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia?

Y, es que debemos recordar que Dios es amor, y su amor lo llena todo, Él lo llena todo. Así lo encontramos en el nuevo testamento con el apóstol Pablo en la carta a los romanos. Pablo dice;

38-Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte ni la vida ni ángeles ni principados ni lo presente ni lo porvenir ni poderes 39-ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo.

Como observamos, todo lo mencionado tanto por Pablo como por David son elementos creados. Se refieren a aspectos físicos o espirituales hechos por la mano de Dios. Lo cual implica que ningún elemento hecho por Dios puede oponerse a su voluntad de estar en conexión con nosotros. Entonces, que diremos a esto… ¿Algo nos separa de Dios?. Sí, el pecado pues, en su defecto este no es una creación de Dios, si no una consecuencia.

Separados por el pecado

El pecado se define como errar al blanco. Pecar es fallar al hacer la voluntad de Dios sea cual sea esta. Pablo, en la misma carta a los romanos, al inicio nos indica que todos fallamos en alcanzar la gloria de Dios, por el pecado somos destituidos de ella (Romanos 3:23). Esta verdad espiritual también es confirmada desde el Génesis. Fallar en la cumplir la voluntad de Dios, se traduce en muerte espiritual, es decir, ser separados de su gloria.

17-pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, sin duda morirás»

Sabemos que Adán desobedeció, y esto le trajo muerte. Pero, el relato continúa con Adán y Eva "vivitos y coleando". Esto indica que nunca fue una muerte física, si no una separación del hombre de la gloria íntima con Dios.

Mientras avanzamos, no parece resolverse la duda. Pues, ahora tenemos la dualidad entre sentimientos y razón. ¿Es posible que algo esté separado sin alejarse?. ¿Hay probabilidad de que el Ser que está en todo lugar, se ausente de algún espacio? ¿Tiene esto algo de verdad?

En Isaías encontramos respuesta a esta duda existencial de manera tajante:

Las iniquidades de ustedes son las que hacen separación entre ustedes y su Dios. Sus pecados han hecho que su rostro se oculte de ustedes para no escuchar.

Cierre

Es nuestro pecado lo que nos separa de Dios. Esta separación no es física, si no espiritual y quizá, ni siquiera espiritual. Si no sensorial. Físicamente la separación es imposible hasta tanto el cuerpo no deje de existir. Espiritualmente, Dios sigue estando en todo. Sucede que existe ese entenebrecimiento de la percepción humana. Nuestros sentidos y emociones tomados por el pecado nos distraen de la radiante luz de eterno Dios.

La buena noticia es que Jesús murió por cada uno de nosotros, y Dios es eterno en misericordia que, a través del sacrificio de Cristo nos dio la oportunidad de ser restaurados, siendo la conexión entre nosotros y Dios, ese vínculo inquebrantable. Este, nos redime del pecado y llama a nuestra atención constantemente para hacernos entender que somos suyos y nada, absolutamente nada nos separa de ÉL.

Espero poder dar respuesta y alivio a la inquietud. Si bien me declaro absurdo pensando lo complejo de la realidad divina, comprendo que he llegado a una conclusión honesta, práctica y real. Nada te puede separar de Dios, pero si se puede dejar de percibir su presencia al decidir desobedecer y no prestarle atención. No es una separación física, por lo que no hay distancia. No es espiritual por cuanto Dios lo llena todo. Es de perceptividad.

Close-up of hands holding a pink broken paper heart, symbolizing love and heartbreak. Separar

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