
Existen cosas que no tienen un origen conocido por el hombre. Cosas como la vida misma y el amor de madre es una de ellas. Tan antiguo como la primer familia y presente desde el primer latido. Aunque Dios se revela como Padre, es a través del afecto y cuidado de la madre que comprendemos el fuerza del amor.
Existen numerosos estudios científicos de diversas épocas que lo exploran y en su mayoría los indicadores positivos son deslumbrantes. Desde mejor manejo emocional y afectivo de los jóvenes y adultos hasta mayor seguridad y autoestima son de esos beneficios que disfrutan aquellos que recibieron una buena calidez maternal.
A pesar de que se podría hablar bastante y de manera académica sobre el caso, este no es el propósito de este escrito. De ahora en más, todas las letras depositadas en esta entrada son inspiradas única y exclusivamente por mi madre y su impacto en mi vida.
Muchos mares, un solo horizonte
Reflexionando un poco de manera introspectiva, me he decidido indagar en mis sentimientos más sinceros hacia ti, mi madre y que me sirva de testimonio. Navegar en mis recuerdos y encontrar en ellos las razones por las cuales te has ganado mi afecto más allá de las biológicas. Reflexiono tratando de utilizar como brújula algo más que mis emociones y así poder descubrir nuevas tierras (razones de afecto) para ampliar mi mapa (amor).
Sin importar cuantas estratagemas y puntos de referencias estelares pueda utilizar, navegaré los mares (pensamientos y recuerdos) necesarios hasta llegar por completo a definir mi total afecto por mi ti mamá. Por eso, andaré muchos mares pero con un solo horizonte.
Agua marina (Razones biológicas)
Aunque la idea es ir más allá de estas, no puedo obviar las más lógicas. Fui diseñado para amarte. Para quererte y valorarte. Para respetar tus decisiones tus intenciones para con mi vida. Diseñado para aprender de ti, observando tus batallas. Viendo como celebrabas humilde y privadamente tus victorias, así como llorabas en el silencio tus derrotas. Así como sin importar el resultado, te levantabas firme y convencida de que continuar y nunca detenerse ni volver atrás era la clave.
Diseñado para tomar de tu vientre los nutrientes que formaron mi cuerpecito y así también tomar de tus sabios consejos lo mejor para crecer y ser hoy como soy. Creado para depender de tu pecho al amamantarme, como para tomar guianza de tus palabras al corregirme. Fui creado para recibir de tu amor y también para corresponderlo.
En mi sangre, llevo la tuya. Aunque se pierdan los apellidos en tus nietos por la ley, el recuerdo nunca quedará borrado de sus memorias gracias al testimonio de tu amor en mi vida. Muy seguramente ellos podrán compartir conmigo razones por las cuales amar a su abuela, mi madre. Nada ni nadie en este mundo podrá eliminar de mis registros biológicos lo mucho de ti que llevo en mi. Si alguna duda o posibilidad de olvido existieran, se que con mirar mi reflejo en el espejo bastaría para recordar de quien soy hijo.
Su hermoso color comparto en mi piel. Mi rostro imita sus bellas facciones que, aunque lleno de barba y boso me encuentro, la mirada y la nariz no logran ocultar. Por si fuera poco, me diste vida y aportaste a mantenerla también así que por eso y mucho más, biológicamente te amo y siempre te amaré.
El viento que dirige
Un velero sin viento simplemente está varado. No puede llegar a ningún lugar. Y tu madre eres como el viento para mi. Mirando atrás, me doy cuenta del fuerte ímpetu con el que soplabas en mi vida. Era un pequeño velero sin timón, así que todo el sentido y dirección era aportado por ti. Me inculcaste el destino, la velocidad, los tiempos y los modos en los que llegaría navegando seguro a cada puerto de la vida.
Aunque no me quedan ya casi recuerdos de mi temprana infancia, la verdad es que estoy seguro de que las sonrisas no faltaron. Que los aprendizajes fueron muchos y que el tiempo compartido valió la pena. Te agradezco hoy por cada detalle que con intención me diste. Por cada vez que como viento, soplaste y me ayudaste a avanzar en mi camino. No bastarían las palabras para describir lo mucho que aportaste en todos estos años a mi crecimiento, a mi navegación.
Es cierto que hoy ya no soplas tan fuerte como antes, no porque te falte amor o intención. Si no porque mis velas han crecido dando paso a otros vientos que también me ayudan. Sí, hay otros, pero ninguno tan representativo e importante como el tuyo, porque el tuyo siempre ha soplado hacia el norte. Gracias por siempre darme aliento y apoyarme en todo cuanto verdaderamente quise y en todo cuanto pudiste. Lo aprecio mucho.
Libre en la marea
Si algo he de aplaudir es la manera en la que me criaste. Mi libre expresión nunca fue coartada. No solo me dejaste ser, si no que también me impulsaste y me validaste. Aunque las palabras "estoy orgullosa" de manera literal no eran comunes, las sonrisas de alegría, las expresiones de sorpresa, los agradables abrazos y los ojos aguados son fieles testimonios de la validación.
Quizá la libertad no se trasladaba a los famosos "va y ven" de la vida. No hubo muchos permisos para salir de casa pero si muchas peticiones para salir de nuestras mentes. Pocas motivaciones para buscar salidas y distracciones pero si muchas exhortaciones para crecer y buscar un cambio duradero. Intercambiaste de manera genial los placeres efímeros por los gustos y satisfacciones duraderas. Gracias por usar sabiamente tu posición de mamá.
Gracias por dejarme flotar libremente por los océanos y a la vez, nunca permitir que me fuera a la deriva.
Constelaciones, brújula y mapas
Cada vez que el ser humano mejoro la manera de transportarse y orientarse en el espacio tiempo, supo avanzar socialmente de manera desproporcional. Saber donde estabas y a donde ibas más que una prioridad era un asunto de vida o muerte.
Tú, me guiaste. Desde tu limitada óptica me orientaste bien, muy bien, extraordinariamente bien. Sabia visión me transmitiste. Visión para ver más allá de las intenciones de quienes me rodeaban y también para ver más allá de las circunstancias que vivía.
Sí, en términos concretos no señalaste mi destino, pero si me diste las mejores rutas. Valores como la disciplina, sacrificio, esfuerzo, sabiduría y responsabilidad forman parte del camino que me señalaste. Una ruta trazada para un camino eterno que, aunque no es fácil de recorrer, es en su máxima expresión placentero. Gracias por demostrarnos que la integridad vale mucho. Para mi, eres un gran ejemplo de persona.
Inmenso mar (Cierre)
El mar está lleno de agua y esta nunca se agotará. No existe agujero por donde drenar ni esponja que seque el derroche. Así, así es mi gratitud, amor y afecto por ti. Porque me diste vida, te agradezco porque me sostuviste, me orientaste y siempre me has apoyado.
Así como el agua del mar no puede ser contabilizada, tampoco las palabras necesarias para expresarte todo la gratitud y afecto que te tengo. Así que, mientras pasen los años y la vida nos permita estar juntos, allí quiero estar expresándote el amor que mereces por cuanto me has amado!
Te amo mami. Feliz día de las madres 2026.

