Para el cristiano, el referente de vida debe ser Jesucristo. Este es nuestro modelo a seguir, por esto nos hacemos llamar cristianos. Como dijo C.S Lewis, el cristianismo es ser pequeños cristos1. Entre muchas enseñanzas y regalos que nos ha dado Jesús, debemos recordar siempre que nos dio el acceso al Padre gracias a su victoria en la cruz. Definitivamente fue una batalla espiritual. Junto con él vencimos nosotros2. Pero, esta no fue la única batalla librada en la que también fuimos victoriosos. Jesús nos modeló con su vida como deberíamos vivir la nuestra y uno de los eventos fundamentales que nos mostró fue como resistir a las tentaciones del enemigo. Esto, lo hizo en el mismo inicio de su ministerio público tras su bautizo en el jordán.
La paradoja del modelo
Muchas veces creemos que Jesús vivió la vida en otra categoría, que sufrió y enfrento situaciones que nosotros nunca podríamos enfrentar o en su defecto superarlas. Que no es justo compararnos con él, o que la vida que nos modeló no se adapta a nuestra realidad o es un utópico.
Después de todo, él es Dios ¿o no?. La realidad es que, a pesar de ser completamente Dios, también fue completamente hombre3 y fue tentado tal cual nosotros somos tentados hoy. Parte del sacrificio divino de Jesús fue el de autolimitar su deidad al hacerse hombre. A continuación veremos como Jesús venció las tentaciones del contrario —por y para nosotros—. También, veremos como estas tentaciones nos sirven de referencia y modelo.
Las tentaciones de Jesús
Esta escena de la vida de Jesús se encuentra en el evangelio de Mateo 4:1-11. Si no conoces el pasaje o no lo recuerdas, te invito encarecidamente a leerlo completo antes de pasar a leer como resistir a las tentaciones del enemigo según las enseñanzas que Jesús nos deja en el pasaje:
Qué las piedras se conviertan en pan
Jesús tenía hambre y esta era una necesidad física. Satanás lo invito a hacer algo que estaba dentro de sus posibilidades para saciar esa necesidad, pero esto no quiere decir que era la manera correcta de saciarla. Nosotros hoy también tenemos necesidades físicas, así como también muchas veces tenemos la oportunidad de saciar esa necesidad física de manera incorrecta. Lo clave es entender que lo que es posible no tiene porque ser bueno. Ya lo dijo Pablo:
Todo me es lícito, pero no todo conviene. Todo me es lícito, pero no todo edifica. 1 Cr 10:23
Jesús tuvo hambre, pero no desesperó para saciarse a pesar de la extrema necesidad. Jesús fue prudente porque el problema no sería la procedencia de el pan que se habría de comer, si no quien lo invitó a sentarse a la mesa y sus motivaciones.
Hoy, nos encontramos con la oportunidad de vivir ciertas experiencias, oportunidad de hacer actividades que en sí mismas no representan un pecado. Pero debemos evaluar el panorama completo y así discernir si realmente me conviene vivir esa experiencia. Un paseo por el parque no representa un problema, a menos que quien te invite tenga pretensiones amorosas y tu seas alguien casado. O contar con apoyo económico para una beneficencia sería algo deseable, a menos que este apoyo tenga un origen ilícito.
Para resistir las tentaciones que apunten a nuestras necesidades conviene preguntarse ¿Qué haría Jesús?. <No solo de pan vivirá el hombre>, es decir que la única forma de saciar nuestras necesidades no es con los métodos del mundo. No es el camino fácil.
Los ángeles te sostendrán, lánzate
Esta vez, la tentación fue dirigida al centro de valores. A sus intenciones y cuales eran las motivaciones de su confianza en Dios. Jesús nos demostró que el confiaba en Dios no por lo que Dios pudiese hacer por él, si no por quien era Dios. Y esto lo hace al obedecerle no buscando tentarle con vanidades personales u orgullo. Abandonando todas las trivialidades pues, tentar a Dios es el equivalente a decirle <me importa más mi opinión y mis intereses que los tuyos>.
Nuestra confianza en Dios es puesta a prueba día a día. Jesús no necesitaba "probar" la providencia de Dios según sus estándares o los del diablo. Él ya confiaba en la plenitud misericorde de Dios. No tenía que crear estatus ni métricas para evaluar si realmente Dios estaba con él. Nosotros estamos rodeados de apologistas ateos y agnósticos que quieren contagiarnos su incredulidad. Que quieren establecer los parámetros por los cuales debemos evidenciar la presencia de Dios en nuestras vidas.
Cuando tengamos dudas y nuestra confianza en Dios sea puesta a prueba recordemos toda la fidelidad de Dios manifestada en nuestro pasado. Hagamos como hizo Jesús y no veamos el estándar probatorio que tiene el adversario. <Escrito está no tentaras al Señor tu Dios> diremos.
Te daré todo si me adoras, póstrate
"La tercera es la vencida" dice el viejo adagio, pero este no se cumplió en esta ocasión. A pesar de esto, considero la tercera la peor prueba de todas. Jesús vino a salvarnos, a rescatarnos y a hacerse del dominio de la tierra en el acto. Vino a restaurar lo que se había roto4. Satanás le ofrece el resultado final de su misión: El control de todos los reinos. Le brindó un atajo, pero en este atajo también había una trampa, ya que con ello Jesús no obedecería a Dios y el plan trazado. Con esto, él nos demuestra que sin importar las dificultades del camino, debemos confiar y obedecer al Dios del proceso.
Esta tentación apunta a las misiones personales y la integridad. Nosotros contamos con responsabilidades y ambiciones personales. Muchas veces somos tentados a tomar el atajo. A ir por el camino corto, deshonrando con ello al Dios que nos llamó. Estamos llamados como Jesús a honrar a Dios haciendo las cosas como este ha definido, de manera que él se agrade. Ya lo dijo el apóstol:
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Col 3:23
La tentación implícita- Si eres hijo de Dios
Jesús también fue probado en su identidad. Las dos primeras tentaciones tenían como enunciado introductorio "Sí eres hijo de Dios". Tal vez Satanás habría de estar cansado de los mesías falsos5 que se levantaban con frecuencia en aquellos tiempos y estaba buscando hacer una autenticación de dos factores antes de invertir su tiempo en otro pseudo mesías. O quizá, si sabía que era el verdadero hijo y quería poner a prueba su identidad. Sea como sea, o logró reconocer que sí se trataba del hijo de Dios o se dio cuenta de que este no cedería nunca ante sus insinuaciones.
Hoy también somos tentados en nuestra identidad así como Jesús lo fue. Las filosofías transmitidas en la cultura, las ideologías o la tanta exposición en las redes ponen en jaque nuestra autoconcepción. Conviene estar bien fundamentados en lo que Dios ya ha dicho de nosotros de modo que no dejemos poner en tela de juicio nuestra identidad. Nota que Jesús nunca hizo referencia a "ser hijo de Dios" ni hizo defensa a la insinuación de si lo era o no. Esto nos demuestra que el estaba más que convencido de su identidad en Dios.
Ante ser tentado a pensar de ti lo que el mundo quiera o a ser cuestionado sobre tu identidad, haz como Jesús y conoce lo que Dios dice de ti6.
Resiste como Jesús
En resumen y como respuesta a ¿Cómo resistir a las tentaciones? diremos que tal como lo hizo Jesús. Recuerda que Jesús es nuestro modelo a seguir en esta materia también pues fue tentado en :
- Sus necesidades como nosotros
- En en su confianza en Dios
- En su misión personal
- Su identidad
Así que, él es nuestro referente y tal como lo dice su medio hermano después de haberlo entendido:
Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Santiago 4:7
Esta resistencia activa la haremos de la siguiente manera:
- Confiando en que Jesús ya venció por nosotros
- Afirmándonos y refugiándonos en la palabra de Dios
- Estando consientes de nuestras debilidades y necesidades
Si fallas, no desmayes. Ya Jesús perdonó tus pecados en la cruz. Levántate e inténtalo de nuevo esta vez con más ganas Dios estará dispuesto a darte lo que necesitas. Pues así dice su palabra:
Ustedes solo han tenido las mismas tentaciones que todos los demás. Pero Dios es fiel y no va a dejar que sean tentados más allá de lo que puedan soportar. Así que sepan que cuando sean tentados, van a poder soportar, porque Dios les dará una salida. 1 Cor 10:13
Cierre
En cada una de estas tentaciones, Jesús uso la espada7 del Espíritu Santo que es la palabra de Dios. No utilizó violencia, tampoco utilizó el poder conferido por Dios, ni respondió con sutilezas ni lógica humana. No, el solo se sometió a la palabra de manera coherente y correctamente interpretada —ya vemos que Satanás la uso, pero descontextualizada— resaltar que Satanás usó dos veces la escritura para hacer pecar a Jesús…qué me enseña esto? No importa que tanta biblia sepas, si la sacas de contexto terminarás justificando tu pecado.
En toda la escena en el desierto, Jesús nos enseña claramente que a todo lo que se oponga a nosotros, debemos responderle con la palabra de Dios, debemos depender en lo que él ya ha dicho y hecho, no en nuestras fuerzas o parámetros personales.

Referencias
- https://kelvinduran.com/resena-mero-cristianismo-de-c-s-lewis/ ↩︎
- Romanos 6:4 ↩︎
- https://www.gotquestions.org/Espanol/union-hipostatica.html ↩︎
- Lucas 19:10 ↩︎
- https://jamestabor.com/messiahs-in-the-time-of-jesus/ ↩︎
- https://kelvinduran.com/viviendo-el-legado-como-hijos/ ↩︎
- Efesios 6:17 ↩︎
