Jesús, la biblia y el primer acuerdo [Se impecable con tus palabras ]

Recordando nuestra lectura a Los Cuatro acuerdos del Dr. Miguel Ruiz me he propuesto iniciar una serie de 4 artículos, reflexionando en estos acuerdos a la luz de la palabra de Dios. Como dije en aquel momento, cada acuerdo reboza de sentido común y me parece interesante validar que nos dice la biblia al respecto. Y, aunque también dije que no toda lectura que hacemos como cristianos debe ser de temas cristianos, la verdad es que es necesario tratar de alumbrar el contenido que consumimos con la palabra de Dios y así extraer la verdad que hay en ello.

Sin más que agregar, dejo el listado de los cuatro acuerdos del Dr. Ruiz e inmediatamente empezamos a analizarlo. Para ello, trataremos de primero expresar la esencia del acuerdo según el Dr Ruiz. Luego me tomaré el atrevimiento de modificarlo a la luz de las escrituras:

¿Cuáles son los Cuatro Acuerdos?

  1. Ser impecable con las palabras
  2. No tomarse las cosas personalmente
  3. No asumir 
  4. Dar el máximo

Ser impecable con las palabras

Aunque pareciese referirse a no decir palabras obscenas, este acuerdo poco tiene que ver con ello. La idea principal de este acuerdo es entender que las palabras tienen poder y por lo tanto no deberías usar ese poder en tu contra. ¿Cómo es esto?. Ruiz explica que no debemos maltratarnos a nosotros mismos con palabras negativas o de juicio. Que debemos evitar etiquetarnos indebidamente aún si otros lo han hecho previamente.

Ser impecable con las palabras implica referirnos en cuanto a nuestra persona se refiere, de manera positiva. Una vez refrescada la memoria, pasamos a la palabra de Dios.

La Biblia y el primer acuerdo

La biblia es clara en identificar que en la palabra hay poder. No por la palabra misma, si no por quien las emite. Dios creo el mundo con su palabra al igual que Jesús hizo milagros solo con pronunciar sus intenciones. Reyes que dieron ordenes y sus palabras fueron cumplidas. Guerreros que hicieron peticiones y Dios les respondía favorablemente aún cuando estos estuvieran en falta y así la lista seguiría.

Definitivamente en la palabra hay poder, y así lo expresa Salomón en Proverbios 18:20-21:

20-Del fruto de la boca del hombre se saciará su estómago; él se satisfará con el producto de sus labios. 21-La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y los que gustan usarla comerán de su fruto.

La muerte y la vida están en el poder de la lengua, en las palabras. Así lo dice el Dr. Ruiz también en los cuatro acuerdos. Las buenas palabras producen bondad y las malas, todo lo contrario. Debemos cuidar las palabras que expresamos pues ellas además de tener poder, nos representan. Una persona es lo que sus acciones <incluyendo sus palabras> demuestran que es.

Jesús y el primer acuerdo

Ya hemos dicho que Jesús utilizó sus palabras con poder. A través de ellas hizo sanidades a distancia, liberaciones y sobre todo, perdón de pecados. Es decir, en la praxis Jesús demostró el poder de las palabras. En cuanto a la parte teórica <si podemos llamarles así>, Jesús también dejó bastante claro esto con algunos matices como lo vemos a continuación:

Mateo 12:33-37

Jesús desarrolla ampliamente el poder de las palabras en el hombre en este apartado. Con frases como "de la abundancia del corazón, habla la boca" Jesús es directo en darnos a comprender que son nuestras palabras las que reflejan el tipo de persona que somos. La relevancia es tal, que el día del juicio, seremos juzgados por las palabras sin provecho alguno que hablemos. Hablar era cosa seria para Jesús.

Mateo 15:1-20

"Lo que contamina al hombre", así titula mi Reina Valera 2015 esta porción. Allí Jesús nos deja bastante claro lo mucho que revelan nuestras palabas del estado de nuestra corazón. Lo que sale de nuestra boca, es lo que contamina, es lo que daña pues, de corazón proviene. Jesús traza una conexión entre nuestras palabras y el estado de nuestro corazón. Entonces, podemos decir que las palabras tienen el poder de revelar la verdad que hay en nuestro corazón.

Juan 14:13-14

"Y todo lo que pidieren al Padre en mi nombre, yo lo haré" nos dice Jesús. Aquí está el verdadero poder de las palabras para el cristiano. En quien las escucha y las respalda. No en las palabras mismas ni en quien las pronuncia, si no en quien las escucha y las valida. Jesús nos invita a pronunciar nuestras palabras a Dios en su nombre. No es un pensamiento positivo mágico, es poder de Dios.

Llegados aquí nos preguntamos ¿Fue Jesús impecable con sus palabras?

¿Fue Jesús impecable con sus palabras?

Como cristianos creemos que Jesús no cometió pecado alguno. No obstante, podemos ver en sus conversaciones que nunca se refirió a si mismo de manera negativa. Tampoco uso sus palabras para desarticular a las personas, si no más bien descalificando las malas prácticas religiosas al revelarle su condición pecaminosa.

Frases como "generación de víboras" y "sepulcros blanqueados" suenan bastante fuertes. Por lo que, a mi parecer hay algo que el Dr. Ruiz no tomo en cuenta en este acuerdo o al menos no tuvo la intención de desarrollarlo. Esto es, la verdad y las intenciones detrás de las palabras ofensivas o negativas que recibimos.

Las correcciones por ejemplo, suelen venir acompañadas de una ofensa al orgullo, no necesariamente porque existan palabras ofensivas en esta, si no porque tendemos a cuidar nuestra estima y nos aferramos a nuestros ideales. Entonces, al recibir una crítica puede que nos sintamos ofendidos, pero esto no quiere decir que las cosas que se hayan dicho sean falsas o mal intencionadas.

A la luz de las escrituras y el contexto, vemos en Jesús alguien que corregía <bajo la autoridad de su Padre> las falacias que se le imputaban a la palabra de Dios. Es entonces donde, tomando una posición de sacerdote corrige las soberbias de manera cruda. Que en nuestra boca esté siempre la verdad y las intenciones sanas de corazón son las que hacen que verdaderamente cumplamos este primer acuerdo.

Se cristiano con tus palabras

Hoy nuestro acuerdo no es solo ser impecable con las palabras, es también ser cristianos al comentarlas. Honrar a Jesús con ellas. Entendiendo que estás muestran más de nosotros que de lo que expresan. Que son un fiel reflejo de lo que hay en nuestro corazón. Reconozcamos que en ellas hay poder en múltiples formas y seamos cuidadosos con emitir juicio porque, con la medida que utilicemos, seremos también medidos.

Two senior men engaged in conversation on a street in Elbasan, Albania. Acuerdo

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