
En el beisbol, deporte con más de 500 millones de aficionados se juegan por lo regular nueve entradas. El objetivo del rival es hacer out mientras evita las carreras. Algo peculiar que ocurre es, que solo un jugador está en la caja de bateo mientras nueve jugadores del equipo contrario están tratando de evitar el daño en el campo de juego. Cada cuenta y cuando llegar el número 3 de la entrada sucede la magia. Los jugadores que antes estaban en el terreno ahora están en el dugout y viceversa.
Aquellos que en estado inactivo estaban dentro ahora deben salir y jugar para evitar el daño que el contrario quiera provocar. Como exjugador y lanzador, mi interés era este, sacar cada out evitando el daño. Hoy, como cristiano siento el mismo llamado a dejar el dugout, dejar la zona de confort desde donde señalaba al equipo contrario y ahora tratar de ponerlos out. Entiendo que es momento de salir al terreno de juego y cumplir mi parte.
Out 1: Identificando el objetivo de juego
Cuando jugaba beisbol, el campo de juego me quedaba lejos de casa. Ahora, el terreno al que hago referencia está en las palmas de mi mano. Cada dispositivo electrónico que poseemos, es el campo de batalla. Adueñarse de nuestro tiempo en cosas no productivas es el objetivo del equipo contrario. Puro entretenimiento y contenido chatarra que nos distrae de las necesidades reales. De la falta de amor, empatía y carácter en la humanidad.
Lo cierto es que el contrario está ganando el partido. Lo está haciendo de tal manera que incluso jugadores de nuestro equipo se sumaron a la estrategia sin saberlo. Solo agregamos un coctel de entretenimiento para adormecer la vista de lo importante. El uso del tiempo, recurso que no tiene sustitución ni reposición.
Es momento de no solo brindar risas y trends poco edificantes, si no también contenido de valor agregado. Que permita transformar vidas, que permita conocer más a Cristo y menos de nosotros. Contenido que permita a quien lo consume reflexionar en su vida, comportamientos y actitudes. Contenido balanceado, contenido de valor.
Out 2: ¿Por qué salir a jugar?
¿Por qué salir al campo de juego? Porque así lo hizo Dios. A menudo las personas suelen etiquetar a Dios como un ser ausente, que mira de lejos y que se involucra poco o nada en la humanidad. Dicho pensamiento está muy alejado de la realidad. Si algo relata la biblia en su conjunto es un Dios que trata de relacionarse con su creación a través de lo que esta puede comprender. Así como toda ciencia ha evolucionado, la comprensión sobre Dios y su papel constante en la humanidad también ha ido evolucionando conforme nuestra capacidad lo permite.
Dios miró con tanta misericordia la humanidad y su ineficiencia para vivir de manera santa que decidió intervenir de la manera más compasiva posible. Miró la dificultad del ser humano de comunicarse con Él, de entenderle y obedecerle que decidió involucrarse personalmente. Así, mirando la iniquidad en vez de juzgarla y tener una mirada apática, con mucho amor decidió encarnarse en la persona de Jesús.
Nos amó
Se encarno y nos amó desde que tuvo la idea de hacerlo en la creación, desde que decidió venir a este plano como carne. Desde que estuvo en el vientre, durante sus primeros latidos hasta los últimos colgado en la cruz. Desde sus primeros pasos como bebé hasta los últimos como adulto cargando nuestros pecados, nos amó. Nos mostró como entenderle de manera correcta, como conocerle y entablar una relación con Él mismo. Nos enseño la obediencia de manera práctica, sufriendo los mismos achaques que nosotros, las mismas tentaciones. Nos amó mostrándonos que es él el camino, la verdad y la vida. Nos amó.
Porque nos amó, tanto que vino a nuestro terreno de juego y nos enseño como ganar sin hacer trampa. Se involucró en nuestro mundo, pero no con el mundo, si no para él. Nos amó, tanto que dio su vida y luego la recuperó sellando así su victoria inmaculada.
Por eso yo también decido involucrarme en este mundo virtual que tanto degrada la sociedad, no como quien quiere juzgarla, si no como quien quiere aportar valor y edificar lo que es de Dios. Entendiendo que desde afuera no se puede hacer el cambio, si no que el cambio viene desde adentro. Por eso y mucho más, decido hoy dejar la apatía y empezar a sumar gotas positivas de valor a esta enorme marea de contenido inútil.
Out 3: Deja tu luz brillar
Te invito también a ti también a compartir todo aquello que hay en ti que pueda hacer de este mundo de algoritmos, un lugar mejor. No cometas el mismo error que durante tiempo yo también cometí. Inicia a sembrar un legado de amor y acción primero en ti y los que te rodean y luego al mundo. Transformemos el algoritmo y luego el mundo. Ya es el out número 3, es nuestro turno de salir al terreno y demostrar como se juega. Seamos el cambio que queremos ver.
Dios quiere verte usando y multiplicando los dones que te dio. Quiere que seas una persona productiva para el reino, que como Jesús guíe a los demás hacia Él con toda humildad.
Cierre
Así inició este capítulo de mi vida, entendiendo que para vivir el cristianismo debo ser un hombre de acción. Que ya es el out #3, y debo salir al campo de juego a agregar valor. A que menos personas se encuentren con entretenimiento y más con Cristo y aprendizajes. Tú también puedes ser parte de este cambio, iniciando con invertir en ti para ser tu mejor versión y luego brindarte como Jesús por los demás.
Termino el cierre de esta entrada como reza el himno de René González:
Yo quiero una iglesia que sane al herido. Que rompa cadenas, liberte al cautivo. Que aclare la mente al que está confundido y que hable verdad!
Enlaces de interés
- Top deportes más seguidos del mundo
- El valor del tiempo
- ¿Por qué Jesús vino en forma humana aunque Él es Dios Todopoderoso?
- Control de masas
