
En el mundo observable, todo tiene cuerpo y volumen. Y cuando hablamos de personas, es aún más lógico pensar que todo esta compuesto por materia. Así reza el formulado del 1803-1808 de Jhon Dalton en su teoría, especificando que toda la materia está formada por átomos. La realidad hoy no dista de lo que en su entonces el científico afirmo. Toda persona es materia, al menos eso podríamos pensar. Lo cierto es que todos contamos con una parte inmaterial en nuestras vidas y de cierto modo, material e inmaterial coexisten al mismo tiempo en nosotros.
Materia, espíritu y algo más
Los pensamientos, los sentimientos y emociones son de esas cosas que manifestamos en nuestras acciones pero que en definición no son cosas "palpables" o "visibles". La lista, pudiese seguir de manera infinita, al final lo que debemos reconocer es que existe algo más allá de la materia, algo que no podemos percibir con nuestros sentidos.
Fuese sencillo clasificar el mundo en dos planos: El material u observable y el inmaterial o no observable. En este mundo observable, las cosas son más sencillas de comprender y aceptar pues nuestros sentidos las perciben con facilidad. Sin embargo, en la otra cara de la moneda, las cosas pareciesen ser más subjetivas o demandan fe para aceptarlas.
Existen ideologías que ven el cuerpo o la materia como recipientes, donde un espíritu o ser de vida habita. Religiones como el hinduismo lo ven así, en esta se cree en la reencarnación. Entonces, un espíritu cuando un cuerpo muere reencarna o nace en otro. La idea es la misma, cuerpo como recipiente, el cual tiene fecha de caducidad, mientras que la parte espiritual es eterna.
Diversas religiones, diversas ideas, distinta manera de comprender el mundo. Lo que es casi comúnmente aceptada por todas, es que hay algo más allá de este plano observable.
Dios es inmaterial
Como cristianos, reconocemos que para ese mundo inmaterial y también en este observable existe un mismo creador y un mismo rector. Pues, este extremo balance y orden solo puede concebirse y mantenerse gracias a una mente. En dicha creencia, entonces nos preguntamos, ¿Cómo es Dios?, ¿es material o no?. La persona de Dios no es materia.
Dios no tiene cuerpo ni forma que lo limite. No se ve afectado por las necesidades físicas o por eventos naturales como el clima, la temperatura o por cosas intangibles como los sentimientos. Si fuese materia, necesitaría de un mundo más grande que su persona que lo contuviera y al interactuar con nosotros, fuera imposible para todo el planeta no verle al instante entrar por la atmósfera. Todo razonamiento lógico sobre este aspecto de la persona de Dios nos lleva a la misma conclusión. Si Él es inmaterial, entonces ¿Qué es?.
Dios es espíritu
No hay mejor manera de dar una declaración afirmativa que haciendo uso de la palabra revelada por Dios. Dios es espíritu y en la biblia lo vemos desde el Génesis cuando dice que el espíritu de Dios se movía sobre las aguas hasta apocalipsis como el espíritu o aliento de vida. Definitivamente Dios es inmaterial.
Cierre
Dios no tiene cuerpo ni forma que lo limite, lo cual es asombroso de pensar y reflexionar. Un Dios que aunque incorpóreo se manifiesta en este mundo. Sin manos, pero nos toca el corazón y lo transforma. No tiene pies, pero camina en frente de nosotros mostrándonos la ruta. Carece de cuerpo y nos abraza con tanto cariño. No tiene boca y escuchamos claramente su voz diciéndonos que nos ama. Ese Dios, inmaterial, es un Dios completamente personal e intencional en querer tener una relación con cada uno de nosotros.

