Tal como se exhortaba en El amor de Dios en Juan 3:16 es necesario reconocer que el amor de Dios, en su máxima expresión está personificado en Jesús. Y justamente allí yace también nuestro valor como persona…en el amor de Dios, en Jesús. Con el mismo verso que nos sirvió de estructura en aquel entonces, arrancamos este diálogo.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna.
Juan 3:16

Es importante entender de donde proviene nuestro valor como persona. Esto nos sirve para poder hacer frente a las artimañas del enemigo que intenta hacernos entender que no tenemos valor alguno. Es necesario comprender que nuestro valor yace en la persona de Jesús y en la voluntad misericordiosa de Dios.
Y es que, no es una única forma de engaño que existe para hacernos menospreciar nuestro valor. El menosprecio en efecto es: Creer que cualquier otra cosa (digna de admiración o no) define tu valor. Todo ante Cristo es nada. Por cuanto Cristo vale más que todo, lo que sea en que bases tu valor, realmente es menospreciarte. A continuación, abordaremos de manera breve cada una de las cosas que el enemigo y este siglo utiliza para cautivar nuestra mente y ser la unidad de medida de nuestro valor.
Mentiras del siglo XXI
Aportando un poco de contexto, al hablar del siglo XXI se hace referencia al periodo iniciado en el 2001 y que terminará en el 2100. Por cuanto apenas llevamos un cuarto de siglo y un poco más, conviene especificar que algunas de las mentiras que se comentaran se empezaron a construir en el sigilo de los años anteriores a este siglo. Ahora, veamos cuales son las "unidades de medida de valor" que el enemigo quiere que creamos hoy.
1. Tu valor está en lo que tienes
Satanás desde el jardín introdujo este veneno. El creer que que valemos por las cosas que poseemos. Sutilmente hizo pensar a Eva que esta valdría más si también tenía acceso el fruto prohibido. Hoy, en una sociedad de alta exposición, donde se ha naturalizado compartir y presumir lo que se posee, el enemigo nos hace ir de un extremo a otro.
Si tienes muchas posesiones materiales, te hace entender que "vales mucho" pero no para darte consuelo, si no para que puedas sentirte superior a todo aquel que tiene menos. O peor aún, motivado insaciablemente a conseguir más porque nada es suficiente. Si no tienes muchas posesiones entonces te hace sentir despreciado, insignificante y "carente de valor". Sea cual sea el caso, ambos son parte de la misma mentira. Un siamés inseparable que establece la siguiente afirmación carente de validez: "Tu valor es proporcional a tus posesiones materiales".
2. Tu valor está en lo que haces
Esta mentira también yace entretejida en el Edén. Satanás trata de decirle a Eva que si ella hace lo contrario a lo que Dios pidió, tendría más valor. Se igualaría a Dios era la infame promesa. El mismo fruto envenenado.
Hoy, podemos ver esta mentira elaborada en creencias como que a lo que te dedicas define tu estatus. Si eres doctor, tienes respeto y "vales mucho". Si a penas puedes recoger la basura, "vales lo menos". Que hipocresía social, todos quieren limpieza y osamos despreciar a quien presta tan honorable servicio. Todas las profesiones que sirven a la sociedad de una u otra manera, tienen el mismo valor moral. Y aunque su retribución económica no sea la misma, esta diferenciación no debiese ser trasladada al individuo que ejerce dicha actividad.
También podemos ver esto en la exigencia de valentía para hacer cosas. Si no las haces, entonces eso te quita valía. Si las haces, ahora vales más. Por igual lo vemos intrínseco en las redes donde mientras más gastas, a más lugares viajas y mejor posteas, más vales. O en la "productividad" que tienes pues mientras más llena la agenda, más vales.
Sea cual sea el disfraz con el que se vista, esta mentira apunta a la misma afirmación carente de sentido: "Tu valor es proporcional a lo que haces".
3. Tu valor está en como te ves
En este caso, pudiésemos relacionar también el Edén, pero sería usar en demasía la misma ilustración. Quizá, haciendo uso del pintoresco retrato de la manzana roja que por ser más atractiva a los demás frutos hizo caer a Eva. No obstante, esta mentira se desarrolla más cercana a nuestros tiempos. Y es que la constante exposición social de las redes han disparado la tendencia natural del hombre a compararse. ¿El problema? Que ahora existen miles de individuos con los cual compararse.
El enemigo te puede decir si no estás en estos estándares de belleza, si no encajas en este molde entonces, "no vales". Si lo haces, entonces "vales mucho" pero no para que te sientas bien, si no para hacerte esclavo a rutinas y conductas autodestructivas que llevan a la insatisfacción constante con el yo. El enemigo también pudiese decirte que, si no estás vestido con este protocolo, si no usas este estilo y entre otras bazofias que apuntan a la misma ruin afirmación imaginaria: "Tu valor es proporcional a tu imagen".
4. Tu valor está en tu procedencia
Esta es una de esas mentiras que viene de generaciones anteriores al siglo XXI pero que se perpetúa al día de hoy. En distintos estratos sociales, encontramos personas que son discriminadas por no proceder de localidades humildes. En las ciudades, son menospreciados los foráneos y en los pueblos, menosprecian los citadinos. Es un tipo de clasismo. Aquí, el grupo mayoritario determina el valor del grupo minoritario.
Esto también lo vemos frecuentemente en la migración. El migrante se ve menospreciado. En sentido más "local", esto lo vemos cuando el apellido carga un peso. Cuando por ser de la familia que eres, tienes o no ciertos privilegios sociales o económicos. Es una especie de herencia reputacional con la que osan valorar al individuo. Sin importar la cercanía del escenario, todas apuntan a la misma verdad a medias (es decir, a la misma mentira) "tu valor es proporcional a tu origen".
5. Tu valor está en lo que los demás dicen o piensan de ti
Esta mentira, nace en el siglo XXI con el auge de las redes sociales. Donde existe una proliferada exposición del Yo, la cual es constantemente evaluada por los demás. Likes, comentarios, reposteos o como le desee llamar la plataforma a la misma acción todas apuntan a lo mismo: Búsqueda de validación externa.
Satanás lo hizo así, manipulo a la mujer para que aceptara la definición de valor que él estaba proporcionando. Para que su validación fuese lo más importante. Entonces, allí tenemos la mentira. Si piensan bien de ti "más vales" si no, "vales menos". Esto provoca un caos interno, pues tu valor depende de donde y con quien estés, pues todos piensan diferente de ti.
Sin importar quien es el externo y la manera en la que comparte su opinión de ti, todo apunta a la misma mentira: "Tu valor es proporcional a lo que otro piense de ti".
6. Tu valor está en quien eres
De todas, esta es la más difícil de procesar o discernir, porque parte de una verdad. Tu valor está en quien eres. El problema es, que la mayoría no sabe quien realmente es, al menos no por completo. Esto entonces, hace que el individuo adopte una valoración personal distorsionada.
Aquí yace el problema central de esta mentira. ¿Quién es que establece quien verdaderamente eres?. ¿Es esa persona (o tu mismo) infalible o conoce absolutamente todo de ti?. Seas tú o no, el peligro de esta mentira está en lo fácil que es de aceptar. En lo mucho que se parece a la verdad misma. En lo cómodo que se siente. Otro problema de esta postura es que la concepción sobre lo que decimos que somos está altamente influenciada por las otras mentiras anteriormente mencionadas. Está influenciada por lo que tenemos, lo que hacemos, como nos vemos, de donde venimos y lo que dicen de nosotros.
Sea como sea que pensamos que somos, la distorsión es evidente y por ello la mentira igual: "Tu valor es proporcional a lo que eres" una verdad incompleta y falible.
¿Dónde está tu valor?
Hasta entonces, puede surgir la pregunta honesta ¿Dónde está mi valor?. Ya que solo hemos abordado donde NO está, vamos a responder a esto a continuación no sin antes preguntarse ¿Acaso existe algo de verdad en algo que se fundamente en una mentira?.
De manera práctica, en cada una de las 6 mentiras anteriores hay un destello de luz, un poquito de verdad. No en su potencial para "definir" tu valor, pero sí en que "tu valor" te permite incidir en cada una de esas áreas. Tu valor impacta en lo que haces, como lo haces, como piensas, en que piensas y lo que quieres hacer. Así mismo como hablamos de la mentira del siglo XXI y sus "unidades de medida de valor" veamos pues, la respuesta a la pregunta y sus respectivas respuestas a cada unidad de medida.
Tu valor viene de Dios
La respuesta corta a la pregunta ¿Dónde está mi valor? es esta: Tu valor está en Dios. El diseñador, el creador del universo. En el dador de la vida, allí está tu valor como persona. Es por ello que nadie vale más que nadie, y todos valen más que nada. Como Dios es invariable, tu valor también. Sin importar las circunstancias en las que te encuentras, tu valor como persona no cambia. Porque reposa en algo superior a tu persona.
Como Dios es infinito, tu valor también lo es. No perece contigo, permanece en Él. Es elemental entender eso. Dios es perfecto, eso no hace tu valor perfecto, pero si hace que la definición de tu valor que Dios tiene lo sea pues Él todo lo sabe. A continuación, se detallan las razones que debemos comprender del porque nuestro valor está en Dios:
1. Dios tiene control y dominio sobre tu vida
Le perteneces a Dios, por ello no puedes ser despreciable o sobre valorado. Dios es justo, soberano y omnisciente. Conoce tu valor. El te creo y lo hizo bien, por ende tu valor no se puede alejar de esa verdad.
Entonces, a la mentira "Tu valor es proporcional a tus posesiones materiales". diremos que: Mi valor está en que soy posesión de Dios.
2. Cristo murió por ti
Jesús vino a esta tierra, nos enseño como vivir. Hizo milagros y dejó testimonio por escrito y a través de su Espíritu Santo para que le conociéramos. Sobre todo, murió llevando nuestros pecados y nos lavo con su sangre. Hizo todo eso por amor y para darnos valor. Para hacernos merecidos por Dios a través de su sacrificio. Jesús nos dio el acceso.
Entonces, a la mentira "Tu valor es proporcional a lo que haces" le diremos: Mi valor está en lo que Cristo hizo por mí.
3. Dios no te ve a ti, ve a Cristo. Te ve con valor
Dios es el creador de todo. Cada eslabón de tu cadena de ADN fue minuciosamente diseñado por ÉL. Tú diseño, es autoría de Dios. Él te conoce por completo. Si vamos al aspecto superficial, no hay nada tan bello que Dios quiera amar más, y nada tan feo que el pueda despreciar. Simplemente no existe estándar de belleza para Dios. Delante de sus ojos, todo es hermoso pues el lo creo y lo creo bueno.
En el sentido espiritual, Dios ve a Cristo cuando nos ve, ve el sacrificio en la cruz. No ve al pecador que somos, si no que con misericordia ve cuerpos lavados por la sangre de Cristo.
Así pues, a la mentira "Tu valor es proporcional a tu imagen" le decimos que somos hechos a imagen de Dios y que Cristo nos lavó con su sangre.
4. Eres una idea de Dios
No somos casualidad en esta existencia. Somos una idea de Dios. Nuestro origen es divino por cuanto nuestro diseño lo es. La palabra de Dios indica en Colosenses 1:16 "porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él."
Por lo tanto, a la afirmación "tu valor es proporcional a tu origen" le decimos que es cierto, pero nuestro origen es en el corazón y la mente de Dios, no una ubicación.
5. Dios dice de ti que eres…
Dios dice de nosotros que somos hechura suya. Que somos valiosos, tanto que envío a su único hijo a morir por ti. Dios dice que le pertenecemos, que quiere una relación personal contigo. Que quiere que seas discípulo de Cristo. Hay muchas cosas más que Dios dice acerca de ti, como que es tu apoyo, tu ayudador y tu proveedor. Eso y más lo puedes encontrar en la biblia.
Que pues diremos a la mentira "Tu valor es proporcional a lo que otro piense de ti": Mi valor está en lo que Dios dice de mi. Y para la verdad incompleta "Tu valor es proporcional a lo que eres" modificamos y decimos, "Mi valor es tal cual lo que Dios dice que soy".
Cierre
El enemigo intenta engañarnos siempre, a veces de manera sutil, otras no tanto. Es importante conocer la verdad para que podamos aferrarnos a ella fervientemente. Nuestro valor se encuentra en Dios que nos creó y Jesús que nos redimió. Se encuentra en su mirada y su palabra, no en la de nadie más.
En cada una de sus mentiras existe un pequeño grado de verdad, el cual, utilizado como punta de lanza intenta introducirse hasta lo más profundo de nuestra realidad. Nuestras acciones deben estar motivadas por lo que nos dota de valor, Cristo. Este deben ser nuestro norte y nuestra realidad. Debemos valorarnos como Dios nos valora y valorar a los demás del mismo modo como fueron instituidos, valiosos.

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