Así como la actitud es uno de las claves para tener una vida exitosa, también lo es tener balance. En esta ocasión detallaremos la importancia del equilibrio que debe existir entre nuestra inteligencia emocional y el coeficiente intelectual.

Algo que comúnmente se nos "receta" o indica como algo saludable para la vida es el balance. Vemos que muchos terapeutas, consejeros, pastores, nutriólogos, entrenadores e incluso choferes dicen que lo mejor es tener balance. Nos dicen que las emociones deben estar balanceadas, que la fe debe estar equilibrada, la dieta por igual. Que la rutina debe ser distribuida buscando ese balanceo y ni hablar si conduces en bici. La naturaleza misma nos indica que el estado de balance es parte del diseño divino. Así lo plantea la teoría del ajuste fino.

La realidad no es menos cierta, verdaderamente es necesario tener balance. Antes de proseguir a ilustrar el porque es importante balancear la I.E y C.I debemos definirlos:

Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional (I.E) es la capacidad de reconocer, entender y gestionar nuestros sentimientos y emociones de manera efectiva. A su vez, esta nos permite reconocer y empatizar con los demás. Este se suele asociar con las habilidades blandas de la persona.

…la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional.

La I.E nos ayudará a ahorrar esfuerzos mentales, autorregular nuestras emociones. Incluso nos permite saber trazar expectativas realistas y dejar de alejar a las personas con nuestro comportamiento. La I.E es también una herramienta relacional, nos ayuda a ser oportunos, empáticos y servicial.

Coeficiente Intelectual

El coeficiente intelectual (C.I) es un indicador que se utiliza para medir la inteligencia de una persona.Es decir, su capacidad intelectual. Si bien hoy en día sabemos que existen distintos tipos de inteligencia que se escapan a este indicador, el C.I no deja de ser uno de los más comunes en el área educativa. Este también se suele asociar mucho con las habilidades duras que tiene una persona.

El IQ es un predictor fuerte de rendimiento académico y laboral, pero no puede medir tu carácter ni tu ambición.

Ser inteligente nos permite tener un sentido crítico orientado a los resultados. Nos dota de habilidades resolutivas en la materia en cuestión a la que nos dediquemos. Es esa mochila de conocimiento que nos permite estar capacitados y preparados para los retos físicos de la vida.

Importancia del balance entre I.E e C.I

Una vez definidos ambos aspectos, podemos ver que la I.E nos permite relacionarnos con nosotros mismos y los demás. Nos dota de información para entendernos y también entender lo que nos rodea. El C.I por otro lado, es un componente que mide nuestro pensamiento crítico y habilidades duras para tomar acción en ese contexto que entendemos más objetivamente gracias a la I.E.

No hay separación entre la mente y las emociones; las emociones, el pensamiento y el aprendizaje están todos vinculados

La necesidad del balance surge en esa interacción social inherente al desarrollo humano. Ya sea en el aspecto laboral con el trabajo en equipo o con la parte interpersonal en las relaciones. Podemos ilustrar la importancia de esta relación en los siguientes escenarios:

Trabajo

  1. Alto I.E y bajo C.I: Eres un gran compañero, sabes escuchar, eres oportuno y siempre tratas de colaborar con los demás. Sueles llevar café y recordar las fechas de cumpleaños. Por otra parte, no eres realmente tan competente en tu trabajo. Sueles tener que pensar mucho y retrasas al equipo en los tiempos de entrega. El retrabajo parece ser tu pasión. Aunque seas buen compañero, al momento de presentarse la oportunidad de un proyecto importante, posiblemente no seas tomado en cuenta por tu rendimiento.
  2. Alto C.I y bajo I.E: Eres un excelente profesional, tu trabajo es de una buena calidad y sueles siempre mirar un poco más allá que el resto. Esto te permite resolver problemas que quizá ni se hayan presentado. Sueles entregar con tiempo de sobra y estar a la vanguardia es tu pasión. Por otra parte, no sabes relacionarte con tus compañeros. Eres tosco, no sueles valorar el esfuerzo de los demás y por tu manera de ser te has granjeado una ola de disgustos. Aunque seas un gran profesional, si surge la oportunidad de un rol de dirección, posiblemente no seas tomado en cuenta porque no ven en ti a alguien que seguir y que pueda liderar de manera efectiva.
  3. C.I e I.E balanceado: Eres un buen compañero, sueles sacar tiempo para escuchar a los demás y disfrutas de ayudar ocasionalmente al equipo cuando el trabajo te lo permite. No eres el que tiene mejores habilidades, pero siempre entregas a tiempo, sabes pedir ayuda y recibir feedback. Te mantienes actualizado en el área profesional y también en las necesidades del equipo. Te comunicas de manera efectiva y cuando no, sabes pedir disculpas. Si surge un proyecto importante, serás un buen candidato. Del mismo modo, si surge una oportunidad directiva posiblemente seas considerado como una buena opción.

Relaciones interpersonales

  1. Alto I.E y bajo C.I: Eres un buen amigo, sabes hacer a los demás pasar un buen rato. Eres muy bueno escuchando y sabes empatizar. No obstante, con el tiempo aburres pues tus conversaciones se vuelven monótonas y tus consejos no suelen ser acertados o peor aún, generan más dudas.
  2. Alto C.I y bajo I.E: Eres un buen amigo, tienes mucho que compartir y la capacidad de dar buenos consejos. Lamentablemente, eres inoportuno y pareces querer ser el centro de atención. Tienes mucho potencial de ayudar, pero por tu manera de relacionarte no tienes la oportunidad.
  3. C.I e I.E balanceado: Eres un buen amigo, sabes escuchar y siempre tienes de que hablar. Por tu manera de ser y saber sueles ser un referente cuando alguien necesita ayuda o un consejo. Tratas de ser oportuno y por ello eres bienvenido.

Vida personal

  1. Alto I.E y bajo C.I: Te conoces, sabes lo que te enoja o te estresa. Reconoces muy bien tus emociones pero muchas veces dejas que estas guíen tus acciones por lo que aunque optimista te ves estancado. Sabes recibir retroalimentación pero huyes del conflicto.
  2. Alto C.I y bajo I.E: Te conoces, pero no sabes lo que te enoja o estresa. Sueles tomar decisiones objetivas pero no te sientes cómodo contigo mismo por mucho tiempo cuando algo sale mal. No sabes recibir retroalimentación y prefieres demostrar tu punto.
  3. C.I e I.E balanceado: Te conoces, sabes lo que te enoja o te estresa. Tomas decisiones objetivas y cuando algo no sale bien luego de un momento incómodo, retomas el rumbo y tratas de mejorar. Sabes recibir retroalimentaciones y te comunicas de manera directa.

Cierre

Como podemos observar en estos breves ejemplos, ambos aspectos coexisten de manera inherente. Tanto el C.I como el I.E son parte de nuestra persona. Entonces ¿Cuál es el truco? balance. Es saber que tu C.I se puede ver limitado si tu I.E no está a la altura y viceversa. Estos dos factores elevan tu personalidad a una vida de gratitud. Te permiten ser competente e integral.

Es necesario saber cuando es el turno protagónico de cada uno de estos elementos. Así como nos existe una única e infinita situación en la vida, tampoco debe existir una relación fija y estática entre I.E y C.I. El balance es saber cuando es el momento de ser y el de hacer.

Balance

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