En la vida, siempre queremos dar una buena impresión en los escenarios donde nos encontramos. Queremos ser bien apercibidos, guardando las apariencias de lo que consideramos "nuestro estatus" o nuestra personalidad. Queremos proyectar una imagen positiva o más bien una imagen clara.

Algo que resulta difícil pero necesario tener, es un balance entre la imagen proyectada y la imagen real de uno mismo. Suele pasar que con una constante exposición a la imagen proyectada, se pierde la autenticidad de la imagen real.

Es justo antes de proseguir, explicar a que me refiero con imagen real e imagen proyectada.

Imagen Real

La imagen real es quienes somos de manera auténtica. Es todo lo que en conjunto nos representa como individuos. Casi que podemos asociarla con la personalidad, nuestros valores y aspiraciones. Esta imagen se construye tanto por nuestra percepción propia y la de nuestro círculo más cercano. Si bien es importante tener una concepción del YO objetiva, esta solo se logra cuando nos rodeamos de personas que contribuyen con un feed-back genuino sobre nosotros. En la imagen real predomina tanto lo que pensemos de nosotros como lo que hacemos con ello.

Todo lo anteriormente definido, se conoce también auto-imagen aunque se puede encontrar en algunas fuentes distinción entre la imagen real y la auto-percibida. De manera particular me gusta la siguiente distinción:

Imagen Genuina

Es la verdadera imagen que tenemos como persona. El diseño original, el modelo divino. Como tal, solo Dios conoce ese valor intrínseco, único y original que tenemos. Él como creador, conoce todo de nosotros y sabe quien realmente somos. En sentido práctico, no llegamos a vivir esta imagen. A veces no llegamos a reconocerla por completo por lo que no se manifiesta conscientemente.

 Dios mío, tú me conoces muy bien; ¡sabes todo acerca de mí!

Imagen Auto-percibida

Es la imagen que tenemos de nosotros como se definió anteriormente. No nos representa a plenitud, pero generalmente si la vivimos plenamente. Esta es la imagen que orienta la mayoría de nuestras acciones en la vida. Es por ello que en sentido práctico es la "imagen real" y está muy ligada a nuestra autoestima. A medida de que reflexionas en ti y el feed-back que recibes, formas esta imagen. Es eso que pensamos de nosotros libre y sin reservas.

Imagen Proyectada

La imagen proyectada se refiere a el conjunto de actitudes, características, motivaciones, aspiraciones y acciones en general que ofrecemos en nuestra interacción con las demás personas. Es esa imagen pública que tenemos, en cierto modo motivada por la imagen real. Lo interesante de esta imagen es que es dinámica en el sentido de que de acuerdo al contexto (situación o personas) puede verse modificada. Dicha flexibilidad también se manifiesta conforme recibimos el feed-back de quienes nos rodean.

La imagen proyectada es al igual que la real una moneda de dos caras que es necesario distinguir.

Imagen que yo proyecto

Es la imagen que trato de mostrar al exterior. Ya sea cercana o no al Yo real, esta es una expresión intencional hacía los demás.

Imagen que otros perciben:

Es como bien dice, la imagen que los demás captan de mi. Esta varía dependiendo el observador. Suele ser distorsionada a la imagen que se intenta proyectar.

Imagen vs Imagen

Definido los tipos de imagen, podemos abordar nuevamente el tema del balance entre ambas partes. Siendo consientes de que existe una lucha entre las distintas versiones que yacen en nuestra persona. La siguiente frase del poeta y escritor Ralph Waldo Emerson, aunque de antaño parece hoy cobrar más sentido que nunca.

Ser uno mismo en un mundo que constantemente intenta hacerte otra cosa es el mayor logro"

Y es que es una constante necesidad de aprobación la que se pretende obtener. Lo vemos en la manera que funciona el sistema social. En las redes buscan interacciones y con los currículos buscan ser aceptados. En la calle se busca ser reconocido y en el mercado valorados. De una manera u otra esto se relaciona con la aprobación de lo que hacemos y/o somos. Ser tú debería ser tu prioridad, y tú eres quien Dios dice que eres, pues el te hizo y te conoce por completo.

La pregunta que nos toca hacernos es ¿A cual de estas imágenes le estamos prestando más atención?. ¿En cual estamos invirtiendo más tiempo?. ¿En cual reposa mi estabilidad emocional?

Lo ideal sería que estemos dándole más valor e importancia a lo más cercano posible a nuestra imagen real y genuina. Ya sabemos que gran parte de la imagen genuina solo la podemos conocer en Dios, a través de su palabra, en oración y nuestra experiencia con Él. También conocemos que nuestra auto-imagen debe ser formada por nuestro criterio pero alimentado con la retroalimentación de las personas a las que les importamos.

Cierre

Si inviertes tu tiempo y tu estabilidad emocional depende de lo que los demás opinan de ti, te aseguro que tu vida no será plena. Será insatisfecha y sin un norte claro. Te invito a que repose tu esfuerzo y paz primero en lo que Dios dice de ti en su palabra. Apégate y forja una visión del Yo que compagine con ello. Rodéate de personas seguras de si mismo que también inviertan su esfuerzo en ser auténticos, fieles a su imagen genuina y real. Te aseguro que eso sumará mucho a tu vida y te hará pensar diferente.

Ser tú debería ser tu prioridad. Y tú eres quien Dios dice que eres, pues el te hizo y te conoce por completo.

imagen doble moneda

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